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| artículos de CIENCIA E INVESTIGACIÓN |
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TRATAMIENTOS NEURONALES |
| Un método restaura neuronas afectadas por el Parkinson. |
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REFERENCIAS: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=717909
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Hallaron nuevas fibras nerviosas en el cerebro de uno de los pacientes tratados.
Hospital Frenchay
EQUIPOS CIENTÍFICOS. Un equipo de científicos ingleses probó que un tratamiento experimental para la enfermedad de Parkinson revirtió la pérdida de células nerviosas que causan esta patología. Los investigadores estudiaron el cerebro de un paciente que había recibido infusiones de un factor neurotrófico -que estimula la salud de las neuronas- y comprobaron que las fibras nerviosas que producen dopamina (el neurotransmisor que modula los movimientos, y que disminuye o falta en los parkinsonianos) habían "brotado" nuevamente en el núcleo cerebral adonde había llegado la infusión. La prueba de los doctores Steven Gill, neurocirujano del hospital Frenchay de Bristol y Seth Love de la universidad de esa ciudad inglesa, es la primera evidencia neuropatológica de la eficacia de este método.
La administración del factor neurotrófico de células gliales (GDNF, por sus siglas en inglés) en el núcleo putamen del cerebro (específicamente en la sustancia nigra) había sido aplicada en cinco pacientes con Parkinson, que experimentaron mejoría en sus habilidades motoras, su memoria verbal, sus expresiones faciales y su estado de ánimo al cabo de dos meses de recibir la infusión y mantuvieron esos efectos hasta cuatro años del tratamiento. Pero hasta ahora se disponía únicamente de evidencias clínicas indirectas de la eficacia del método, cuya utilización en un nuevo ensayo sobre 34 pacientes fue abruptamente suspendida en Inglaterra -en medio de fuertes reclamos de los enfermos- luego de que ensayos con altas dosis de GDNF en animales generaron dudas sobre la seguridad de la droga. Pero ahora, en un artículo de la edición de julio de Nature Medicine, los investigadores publican una prueba inapelable: el análisis del cerebro de uno de los primeros cinco pacientes tratados, de 62 años, que murió por un ataque cardíaco y que demuestran la capacidad del GDNF para "revivir" neuronas productoras de dopamina.
Prudentes, pero optimistas
El doctor Federico Micheli, jefe del Programa de Parkinson y Movimientos Anormales del Hospital de Clínicas, dijo que los resultados de la investigación ya se habían publicado en enero último en los Anales de Neurología, la revista de la Asociación Americana de Neurología de los EE.UU. "Es un estudio pequeño, pero alentador -dijo-. Y un indicio de los avances en el tratamiento del Parkinson: hasta hace un tiempo había solo terapia sustitutiva; después, fármacos neuroprotectores y ahora terapias de regeneración o restauración neuronal." El neurólogo cree que el método utilizado podría adaptarse a todos los casos de Parkinson porque "independientemente de cuál sea el origen en cada paciente acá lo que se trata es de cambiar el destino común, que es el sufrimiento y la muerte de la neurona dopaminérgica".
¿Qué permite ese factor neurotrófico de células gliales? "Es una sustancia -dijo Micheli- que favorece el trofismo neuronal, que crea un medio propicio para que las neuronas crezcan o se desarrollen. No es el único factor neurotrófico y no son drogas de venta masiva, sino de uso experimental. El principal riesgo es que según su lugar y modo de aplicación no estimulen uno sino varios grupos de neuronas, pero en este caso como la infusión llegaba puntualmente a una zona del cerebro ese riesgo no ocurrió." Micheli agregó que, a diferencia de lo ocurrido cuando se probó en varios países una terapia con implantes de sustancia nigra fetal (que al poco tiempo produjeron efectos colaterales peores que los síntomas de la enfermedad), en este caso no se reportaron efectos adversos. "Tenemos que esperar -advirtió-. Ese es el mensaje principal a nuestros pacientes. Para demostrar que un tratamiento sirve hacen falta estudios muy grandes y organizados.
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| Detección de Alzheimer con Láser. |
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| REFERENCIAS: http://www.euroresidentes.com/Blogs/avances_tecnologicos/labels/neurociencia.html |
Un nuevo láser inocuo podría ser capaz de detectar en el tejido cerebral de una persona viva las proteínas asociadas con la enfermedad de Alzheimer.
VA Medical Center
MASSACHUSETTS. Un nuevo láser inocuo podría ser capaz de detectar en el tejido cerebral de una persona viva las proteínas asociadas con la enfermedad de Alzheimer; unas estructuras que hasta ahora solo se pueden descubrir diseccionando el cerebro del paciente después de su muerte. Debido a esta dificultad, actualmente, el diagnóstico se deduce a partir de otros síntomas, como el incremento en la pérdida de memoria, pero otras enfermedades neurodegenerativas también causan demencia, por lo que el diagnóstico tan solo puede ser confirmado de forma concluyente post mortem, examinando en el microscopio el tejido cerebral del paciente. Esta nueva técnica implica colocar unos láseres en la cabeza del paciente y emitir sobre su cráneo destellos de luz del infrarrojo cercano, de baja energía. Esto produce un espectro de reflejos que puede diferenciar el tejido cerebral sano del que tiene los enredos y placas de proteínas microscópicos indicadores del Alzheimer. Los experimentos realizados con pequeños trozos de tejido cerebral normal y tejido lleno de placas respaldan la posibilidad de que estas placas y enredos puedan dispersar la luz de forma diferente que el tejido cerebral sano.
"Posiblemente podría proporcionar una respuesta inmediata y, de ese modo, valdría no solo como diagnóstico, sino también como herramienta de exploración", señala Eugene Hanlon, del VA Medical Center, en Massachusetts, EEUU, cuyo equipo ha iniciado recientemente los ensayos del láser con humanos. Según Hanlon, este nuevo enfoque denominado espectroscopía de infrarrojo cercano, sería más sencillo y barato que otras técnicas que actualmente se encuentran también en fase experimental y añade que si los ensayos en humanos tienen éxito, podría llegar a las clínicas en menos de cinco años. Pero lograr que la técnica funcione en humanos podría ser difícil. "La luz tiene que ser transmitida a través de la piel y el cráneo, para luego volver reflejada, y se encuentra con problemas de movimiento y sangre circulando que habrá que resolver", señala Michael Weiner, neurocientífico del VA Medical Center de San Francisco. Además, añade Weiner, el simple hecho de detectar placas en el cerebro de una persona no implica necesariamente que ésta padezca Alzheimer. Muchos ancianos sanos tienen placas, y ningún síntoma de enfermedad, por lo que el diagnóstico no se podría reducir a un solo test.
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